Tema
Adoración de ídolos
17 Y la altivez del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y sólo Jehová será exaltado en aquel día.
19 Y se meterán en las hendiduras de las rocas, y en las cuevas de la tierra, por el temor de Jehová, y por la gloria de su majestad, cuando Él se levante para sacudir la tierra.
20 En aquel día el hombre arrojará a los topos y a los murciélagos, sus ídolos de plata y sus ídolos de oro que se hicieron para adorarlos;
19 El artífice funde una imagen tallada, y el platero la recubre de oro y le funde cadenas de plata.
20 El que está tan empobrecido que no tiene oblación, escoge un árbol que no se pudra; se busca un artífice hábil para que le haga una imagen de talla que no se mueva.
21 ¿No sabéis? ¿No habéis oído? ¿No os lo han dicho desde el principio? ¿No lo habéis entendido desde que la tierra se fundó?
22 Él está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; Él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar.
9 Los que forman imágenes de talla, todos ellos son vanidad; lo más precioso de ellos para nada es útil; y ellos mismos, para su vergüenza son testigos que ellos no ven ni entienden.
11 He aquí que todos sus compañeros serán avergonzados, porque los artífices son solo hombres. Que se reúnan todos y se pongan de pie; temerán, y serán avergonzados a una.
12 El herrero toma la tenaza, trabaja en las brasas, le da forma con los martillos, y trabaja en ello con la fuerza de su brazo; luego tiene hambre, y le faltan las fuerzas; no bebe agua, y desfallece.
13 El carpintero tiende la regla, lo señala con almagre, lo labra con los cepillos, le da figura con el compás, lo hace en forma de varón, a semejanza de hombre hermoso, para tenerlo en la casa.
14 Corta cedros para sí, y toma ciprés y encina, que crecen entre los árboles del bosque; planta un fresno, y la lluvia lo hace crecer.
15 De él se sirve luego el hombre para quemar, y toma de ellos para calentarse; enciende también el horno, y cuece panes; hace además un dios y lo adora; fabrica un ídolo y se arrodilla delante de él.
16 Parte del leño quema en el fuego; con parte de él come carne, prepara un asado, y se sacia; después se calienta, y dice: ¡Ah! Me he calentado, he visto el fuego;
17 y del sobrante hace un dios, su ídolo; se humilla delante de él, lo adora, y le ruega diciendo: Líbrame, porque tú eres mi dios.
18 No saben ni entienden; porque Él ha cerrado sus ojos para que no vean y su corazón para que no entiendan.
3 Porque las costumbres de los pueblos son vanidad; pues cortan el leño del bosque con el hacha, es obra de manos de artífice.
5 Erguidos están como una palmera, pero no hablan; necesitan ser llevados porque no pueden andar. No tengáis temor de ellos, porque no pueden hacer mal, ni para hacer bien tienen poder.
16 ¿Y qué concierto tiene el templo de Dios con los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos; y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.